Nunca había escuchado hablar de Ludovica Squirru hasta que mi amiga Marcela (que vive en Antoniópolis, Rocha) me encargó su libro. Era diciembre de 2007 y, aunque ella reside en Uruguay, es de Buenos Aires, donde ese famoso 'libro de Ludovica' se vende a finales de año (desde hace 25) como si fuese la única publicación sobre la faz de la tierra, así que me pidió que, aprovechando un fin de semana que yo iba a tierras porteñas, se lo comprase. Finalmente lo encontré en Montevideo y pudimos disfrutar en el rancho de una noche de "lecturas inquietantes" (como diría mi amiga Paula, la culpable de que yo tenga el de 2009) con las predicciones para 2008.
Ludovica publica las predicciones para el siguiente año según el calendario chino basándose, para ello, en el I-Ching (literalmente 'libro de las mutaciones', libro oracular chino con textos escritos alrededor de 1.200 a.C.) Y me gustó tanto aquella noche delirante de vino y cerveza con las lecturas para el año de la rata que este año, que es el de l@s búfal@s, o sea el mío (yo soy del 73), le pedí a Paula que, cuando viniese de Buenos Aires, se trajese ese regalo. Sin falta. Y lleva conmigo desde la noche del 31 de diciembre. Ya estaba avisada, por una amiga que vive en Pekín, de que todas las decisiones que quisiese tomar en este año debía pensarlas y meditarlas antes de que llegase para luego ejecutarlas durante 'mi' año. Y eso hice. Durante buena parte de 2008 me dediqué a pensar y a planificar de qué irá este 2009, eso sí, sin descuidar lo que vivía (¿de qué sirve planear el futuro si no se vive el presente?)
Ahora os traigo parte de lo que dice Ludovica en su libro, por si a algun@ de l@s búfal@s que andáis por ahí os interesa (sé que un@s cuant@s de quienes me leéis lo sois, así que ¡¡¡va por nosotr@s!!!

"Su amiga, socia y compañera entrañable, la rata, se encargó de mover los cimientos, arar la tierra en todo sentido para sembrar la semilla fundacional que los encontrará más alertas, sabios, abiertos, receptivos para continuar con la tarea que les ha legado desde tiempos inmemorables, por ser el signo que representa la tradición, el trabajo y la familia (...) Estarán como bambúes, plumas de avestruz, nubes que se evaporan en el cielo detrás de un arco iris, sintiendo la levedad del ser y siendo observadores y protagonistas simultáneamente (...) Sabe que su trabajo tiene calidad y cantidad de tiempo, y su corazón empieza a abrirse para recibir las recompensas de su trayectoria, lealtad, integridad y coherencia (...) Será reconocido, aplaudido, reclamado para seguir en el trabajo en lo echado a perder como guía, consejero, artista ecológico, defensor de los más débiles e indefensos. Dice el I-CHING que del interior de la tierra surge un árbol: tiempo del ascenso. Del mismo modo el noble se deja guiar por la virtud y poco a poco se va haciendo ilustre y grande (...) Es líder en la comuna por su sentido realista, frugal, solidario y original (...) El buey solo se lame las heridas, pero en su año pedirá ayuda. Buen síntoma. No quiere sostener más sobre su espalda el karma de la familia, socios, amigos, cónyuge o harén. Finalmente empieza a disfrutar, a gozar del ocio creativo, de los recreos, vacaciones, citas de amor en valles, esteros, pantanos y metrópolis, a sentir que puede delegar responsabilidades y el mundo sigue andando (...) Su visión del mundo cambiará, integrará a los desvalidos, enfermos, débiles, e intentará adaptarlos a la comunidad. Sentirá un antes y un después en su año (...) Una época para dejar atrás el tiempo viejo y prepararse para el despegue".
(Extractos del libro "Horóscopo chino 2009", de Ludovica Squirru, editorial Atlántida)