domingo, 24 de marzo de 2013

No time no space

A veces el tiempo se detiene. Y parece infinito. Internamente sabes que todo acaba, que pasará una hora (o mil) y estallará la pompa de jabón multicolor. Pero no lo sientes así. Lo que deseas es que el corazón pueda ensancharse, que sus paredes sean tan flexibles como el globo de un chicle, porque sientes -de verdad lo sientes- que puede llegar a romperse ante tamaña exhibición de Belleza. Intentas respirar e, incluso, en algún momento de heroicidad lo consigues. Y miras a tu alrededor. Y esas luces deslumbrantes no hacen sino resaltar lo que ya tenías más que visto, solo que ahora con matices asombrosos. Y temes que la caída del telón suponga también que el sueño se esfume. Pero, como bien dirías después, la primavera recién estaba deshaciendo su maleta al llegar a casa. Por eso las calles empedradas nos abrazan y los efluvios báquicos nos encantan. Por eso, todavía hoy, en un tiempo detenido bastante tiempo después, seguimos suspendidos en un ay.

8 comentarios:

el gato utópico dijo...

Tan cierto... esa sensación de que al caer el telón estallará la pompa multiculor y todo volverá a au caos natural. Abrazo!

amelie dijo...

Amigo, besos miles y pompas de jabón de las que nunca estallan!!!!!!!!!!!!!

fcaro dijo...

La belleza produce melancolía prolongada. Un vapor suspendido ante los ojos.

Un abrazo. Paco

Azpeitia Aleph dijo...

Bella prosa poética...un abrazo desde azpeitia

amelie dijo...

Paco: muchísimas gracias por tu comentario. Lujito de aparición. Un beso enorme.

Amigo Alephiano: tremenda etiqueta!!!!!!!!!!!!!! Prosa poética nada más y nada menos. Muchas gracias y bienvenido a este rinconcito naranja. Ojalá vuelvas...

Albertobe dijo...

Para qué pedirte que sigas escribiendo, si soy yo quien no lo hace. Para qué decirte que echo de menos tus entradas, si admito que es probable -muy poco, y de ahí no me muevo- que alguien lo haga con las mías. No sé, creo que no son buenos tiempos

Rochies dijo...

se te extraña. Tu y tus movedizos pies.

Alberto dijo...

Vuelve pronto, porfa... Yo me he animado a escribir de nuevo y, perdóname, pero te echo de menos, Concha. Algún día te contaré qué ocurrió para que yo desapareciera.
Vuelve.
Vuelve a escribir.