miércoles, 7 de abril de 2010

Más nadies que nunca

"Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba".
(Eduardo Galeano, "Los nadies", de "El libro de los abrazos")


Desde el lunes llueve sin cesar en Río de Janeiro y, por ahora, se han contabilizado 95 personas muertas. Serán muchas más que un centenar. Seguro. Sus míseras casas no han aguantado la fuerza del agua ni por supuesto el deslizamiento de las tierras. Lo peor de todo ello no es que, dentro de unos días, cuando todo vuelva a la normalidad, ya no pensaremos en ellas; sino que jamás sabremos quiénes son, cuánta familia tenían, cuáles eran sus nombres. Hoy me contaba una compañera que vivió durante un tiempo en Brasil que allí hay que pagar por inscribirse en el registro y que, por eso, quienes moran en las favelas nunca lo hacen.

Insisto: por ahora han muerto 95 personas que, seguro, serán muchas más. Pero nadie, a efectos oficiales, sabrá quiénes son. Serán nadies, más nadies que nunca. Y, efectivamente, nunca les llovió la buena suerte...

6 comentarios:

amelie dijo...

La foto muestra uno de esos contrastes que caracterizan a la "Cidade Maravilhosa": el hotel Sheraton en primer término, por delante de una de las mayores favelas, la de Vidigal (Julio 2007)

Juan Pedro dijo...

Un compañero, cuando es testigo de estos episodios, afirma, ácidamente, que nos preocupamos porque se nos termina pronto la batería del MP3 o porque nuesttro móvil no tiene una buena cámara.

No sabemos la suerte que tenemos.

Un abrazote.

Santi el de Los Divagues dijo...

Brasil es extremo. La vida es extremadamente vida y la muerte es muy muerte. La naturaleza y la geografía son asombrosamente bellas pero te matan en cualquier momento. Me ha tocado estar en Brasil en varias oportunidades en que el Paraíso se transforma en el Infierno de un segundo para el otro. Para alguien que vive en un país donde nos conocemos todos, como Uruguay, lo más apabullante es esa masa gigantesca de millones de nadies anónimos, siempre con la vida en un hilo, siempre con una sonrisa y el pulgar para arriba, viviendo con lo puesto. El que menos tiene es el que menos pierde, aunque a menudo, pierde la vida o la de sus hijos. Y protestan poco. Protestan más los habitantes de los barrios residenciales porque se les quedó el auto o se les taparon las cañerías.
Y esto de estos días es noticia, porque sucede en Rio, pero pasa continuamente en todo Brasil y
no siempre sale en la prensa. Una vez, en Rio Grande do Sul, pasé por una pequeña población y a los pocos quilómetros empezó la lluvia, como se derrumbó el puente que había adelante, tuve que volver. Al pasar de nuevo por el pueblito, ya no existía, era una masa de barro y pedazos de madera flotando. Solamente se informó localmente. Es cierto que estas cosas del clima golpean a todos, ricos y pobres, pero la indefensión de los nadies de los morros es absoluta. Las casas de las favelas, al igual que las casas de las zonas rurales, están construídas sobre una capa de arcilla y piedras que cubre la roca de los morros. Cuando la lluvia de varios días transforma eso en lodo semilíquido, todo se escurre para abajo con un estruendo aterrador. Y claro, los que viven ahí, son casi siempre los nadies.
Una cosa que me asombra de esa gente es que cualquiera arriesga su vida para salvar a cualquiera. No es raro ver a un "favelado" lanzarse al torrente de barro para romper el vidrio de la ventanilla de una 4x4 sumergida y salvar a alguien que, con suerte, sólo le dará las gracias.
Bueno, en unos días estaremos hablando de alguna otra catástrofe. Ya casi nos olvidamos de Chile y de Haití.

Alforte dijo...

No sé que decir...me he quedado sin palabras, me siento nadie.

Tomás en Europa dijo...

Una muestra más de que todos somos nadie.
Hoy estuve viendo nuevas fotos post terremoto en Chile y la cantidad de casas, tiendas, fábricas, colegios, hospitales, etc., que están en el suelo. ¿Alguien se acuerda de ello? Pocos, muy pocos.

ANONIMA VENECIANA dijo...

Amiga, hace tiempo que no pasaba por acà, aunque la leia pero sabes que camino arriba de tus zapatos…… hoy no puedo dejar de comentar lo que vos Amelie, con tu sensibilidad que te caracteriza y tu manera de escribir tan clara llevas a la reflexiòn.
Hay una frase que para mi es lo que define el sentir de la vida “ NO ES RICO EL QUE TIENE MUCHO , SINO EL QUE NECESITA POCO “……….. creo que acà se encierra todo…………. Y la gente no entraria en la carrera de lo material, y tal vez iriamos màs por lo espiritual, que en definitiva, es la riqueza màs grande que podemos tener. Gracias por aportar siempre historias que llevan al pensamiento y al interior de cada uno…………..
Un beso anaranjado de tu amiga desde Buenos Aires
Vene