
¿Recuerdas las matemáticas que estudiábamos en la escuela? Sí, ya sé que jamás te gustaron tanto como la geografía o la literatura, pero seguro que te acuerdas del número pi, ¿verdad? Aquella letra griega que expresaba la relación entre una circunferencia y su diámetro a través de una de aquellas complicadas fórmulas.
Quizá nadie le daría importancia al hecho de que tu habitación fuese la número 314, pero yo sé que las cosas no suceden por casualidad. Y hoy me he sorprendido dando paseos concéntricos alrededor de tu hotel, el mismo que engalana con bombillas su fachada desde tu adiós para avisar tanto al servicio como a sus clientes –y, por supuesto, a mí- de que, con tu marcha, se quedaron sin luz.
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Hoy os traigo este cuentito que escribí hace ya cinco años (marzo de 2003). Ojalá os guste...
