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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Cuando lo virtual se materializa...


Aquí traigo la confirmación de un encuentro prometido. Como me comprometí con Casandra a no usar su foto salvo retoque, pensé que era una buena cosa hacer que nuestra imagen quedase como oculta bajo los granos de las arenas rochenses. ¿Parece?

La barra montevideana (de izquierda a derecha: Casandra, Fiorella, Lu) me recibió en la CASA de CASS, a pesar de mis apuros para el encuentro, pues yo andaba de despedida en despedida. Lamentablemente sólo faltó Anónima Vene, a quien no pude conocer en Buenos Aires por idénticos problemas de agenda (que lo parió, cuánt@s amig@s jajaja). Quien sí asistió, aunque telefónicamente, fue Guidaí.

Intenso encuentro. No puedo decir más...

En el aire, la sombra gatuna del hombre que nos unió a todas. El día acordado para el encuentro real de estas amigas virtuales coincidía (¿coincidía?) con el momento en que, un año antes, yo le dejé mi primera firma. A partir de ahí todo lo demás...

Don Pascual y charla ágil en el poco (¿poco?) tiempo que tuvimos. El cántico de "¡Qué viva España!" me acompañó al cruzar ese portal de Pocitos y al tomar el taxi camino a Ciudad Vieja, donde debía reunirme con el resto de mi clan para más despedidas. Una bandera uruguaya sobre las sillas me dio la bienvenida a la casa de los colores. Retazos de un momento de emoción más allá de las fronteras, de encuentro más allá de los espacios y los tiempos. E insisto: el gato paseándose por allí y ronroneando entre todas nosotras.

¡¡¡Va por usté!!! 

Para la barra, toda mi gratitud por el encuentro a pesar de mis premuras...

sábado, 13 de septiembre de 2008

El Gato Utópico en las calles de Amelie (y III)

Hace un año conocí este rinconcito de la Ciudad Vieja, el Café Brasilero. Me viene bien la efeméride para seguir hablando del encuentro El Gato Utópico-Amelie en las calles de Madrid. El blog de Gabriel ha sido, desde su creación, lugar de encuentro para mucha gente, hasta el punto de que ha llegado a motivar quedadas reales, como la que protagonizamos el pasado fin de semana, pero sobre todo como la que vivieron Casandra, Fiorella y Lucía en este pequeño café montevideano hace algo más de tiempo.

Cuando Gabriel me escribió comentándome que viajaría a Madrid porque un amigo músico actuaba aquí y que quería aprovechar la ocasión para que nos conociéramos, me pareció lo más normal del mundo. Lo que quedaba fuera del guión previsto era todo lo que vendría a continuación...

Cuando más felices estábamos con nuestro paseo por las calles de Lavapiés y La Latina, tomando mate con Carol y charlando de cualquier cosa de la vida, recibí una triste llamada que me comunicaba el fallecimiento de un familiar cercano. Y este hombre, al que no hacía ni 24 horas que conocía (aunque los límites del conocimiento y desconocimiento se diluyen muchas veces en la red), se ofreció para hacer 800 kilómetros en coche (400 ida y otros tantos de vuelta) para cumplir con el luctuoso compromiso que debía llevarnos a mi familia y a mí a Badajoz. Finalmente logré convencerlo para dejar ese viaje en 'sólo' 160, los 80 de ida y vuelta que separan Madrid de Sotillo de la Adrada (mi pueblo natal), donde mamá y papá debían cortar urgentemente sus vacaciones para preparar una apresurada y lacrimógena maleta.

No pude mostrarle, como a mí me hubiera gustado, el "Guernica" de Picasso o el tradicional Rastro, pero me queda la tranquilidad de que él sí pudo disfrutarlos después de ese agitado viaje nocturno. También me alivia pensar que Gabriel no era un turista solitario por Madrid, sino que ya tenía a Carol para guiarle por las céntricas calles (o para tomar una 'birra' en su 'curro'). El encuentro fue extraño y dejó el sabor agridulce de una despedida imprevista, pero supuso la confirmación de que la vida está llena de magia y de que, como bien dice este amigo utópico, "al final venceremos".


¡¡¡GRACIAS, AMIGO!!!

viernes, 12 de septiembre de 2008

El Gato Utópico en las calles de Amelie (II)

Llegué al blog de Gabriel Tuya hace algo más de un año, por una de 'casualidades' que siempre te hacen llegar a algún rincón interesante, buscando cosas de Líber Falco, pero nunca le dejé ningún comentario (imagino que era una época en la que disfrutaba bastante menos con esto de las visitas virtuales). Más adelante, el fotógrafo Iván Franco -el gran amigo que me 'presentó' a este poeta uruguayo- me escribió contándome la nueva de que había encontrado un blog en el que se hablaba de Líber y diciéndome que iba a ponerse en contacto con el tipo. ¡¡¡Era El Gato Utópico!!! ¿Casualidad?
Un año después, por obra y gracia de uno de esos círculos que hacen que la vida sea algo interesante, El Gato Utópico tuvo frente a sus ojos (reales) las imágenes que presiden el rinconcito naranja (real) donde Amelie escribe gran parte de sus textos: dos espléndidas fotografías en blanco y negro (regalo de Iván) y un grabado con el "Fuera locura, pero hoy lo haría", del amigo Líber.
Continuará...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El Gato Utópico en las calles de Amelie (I)

Esta foto se tomó el pasado sábado, en pleno brindis por la vida (el relato de este momento llegará en otro ratito, hoy estoy tan lluviosa como el cielo y no doy para más...), y no podía faltar por este rinconcito. El 'valenciano' Gato Utópico se paseó por las calles de Madrid con Amelie. Gracias, Carol, por tu mirada cómplice y sobre todo, por tu abrazo post-llamada. Al amigo Gabriel, imposible decirle más: hay gestos para los que no hay palabras...