
Aquí traigo la confirmación de un encuentro prometido. Como me comprometí con Casandra a no usar su foto salvo retoque, pensé que era una buena cosa hacer que nuestra imagen quedase como oculta bajo los granos de las arenas rochenses. ¿Parece?
La barra montevideana (de izquierda a derecha: Casandra, Fiorella, Lu) me recibió en la CASA de CASS, a pesar de mis apuros para el encuentro, pues yo andaba de despedida en despedida. Lamentablemente sólo faltó Anónima Vene, a quien no pude conocer en Buenos Aires por idénticos problemas de agenda (que lo parió, cuánt@s amig@s jajaja). Quien sí asistió, aunque telefónicamente, fue Guidaí.
Intenso encuentro. No puedo decir más...
En el aire, la sombra gatuna del hombre que nos unió a todas. El día acordado para el encuentro real de estas amigas virtuales coincidía (¿coincidía?) con el momento en que, un año antes, yo le dejé mi primera firma. A partir de ahí todo lo demás...
Don Pascual y charla ágil en el poco (¿poco?) tiempo que tuvimos. El cántico de "¡Qué viva España!" me acompañó al cruzar ese portal de Pocitos y al tomar el taxi camino a Ciudad Vieja, donde debía reunirme con el resto de mi clan para más despedidas. Una bandera uruguaya sobre las sillas me dio la bienvenida a la casa de los colores. Retazos de un momento de emoción más allá de las fronteras, de encuentro más allá de los espacios y los tiempos. E insisto: el gato paseándose por allí y ronroneando entre todas nosotras.
¡¡¡Va por usté!!!
Para la barra, toda mi gratitud por el encuentro a pesar de mis premuras...
