domingo, 20 de diciembre de 2009

Encuentro bloguero en "El Vasquito"

Como dijo El Santi y después ratificó La Flaca por correo, la quedada del pasado 1 de diciembre en "El Vasquito" fue, en realidad, un reencuentro entre amig@s que hacía tiempo no se veían. Vinieron Fiore y Bea y Raúl (aunque éste no salga en la foto, pues se había ido un rato antes); llamaron Cass y Lu para explicar su ausencia; se nos perdió Miss Marple por el camino; y a Iván se le complicó la noche por cuestiones profesionales...

Muchas veces menospreciamos las relaciones virtuales, calificándolas de vacías o de frías o de 'no reales del todo'. Pero si este blog me ha traído cosas, una de ellas ha sido encontrar personas de verdad, con nombres y apellidos, con cara y voz, con anécdotas, con abrazos, con brindis de por medio y, por supuesto, con mucho cariño a pesar del desconocimiento previo. Pero, retomando lo que mencionaba al principio, ¿se puede hablar de desconocimiento?

Gracias a quienes acudisteis (no quiero menospreciar a nadie, pero especialmente a Santi y Bea por la complicada situación por la que pasan) por tanta cosa charlada, por tanto amor recibido, por tanta sencillez (que no simpleza) en el encuentro, por las 'patricias' (unas cuantas) y la picadita regaladas, por la demostración de que, más allá de seres virtuales, somos personas de carne y hueso con ganas de comunicarnos con l@s demás.

(Distorsiono la foto porque, a falta de confirmación con l@s presentes, no sé si algun@ prefería el anonimato, así que, siguiendo el proceso que hice el año pasado con 'la barra gatuna', elijo un filtro sobre la imagen original)

viernes, 18 de diciembre de 2009

jueves, 26 de noviembre de 2009

Mientras tanto...


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Comenzamos la siembra
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para la próxima cosecha literaria.
Si quieres ser una de las semillas
que crezcan y esparzan su color propio
en nuestro invernadero,

martes, 24 de noviembre de 2009

Siempre estoy llegando...

"Mi barrio era así, así, así...
Es decir ¿¡qué sé yo si era así!?
¡Pero yo me lo acuerdo así!,
con Giacumin, el carbuña de la esquina,
que tenía las hornallas llenas de hollín,
y que jugó siempre de "jas" izquierdo al lado mío,
siempre, …siempre,
tal vez pa'estar más cerca de mi corazón!

Alguien dijo una vez que yo me fuí de mi barrio,
¿Cuando? …¿¡Pero cuando!?
¡Si siempre estoy llegando!
y si una vez me olvidé,
las estrellas de la esquina de la casa de mi vieja
titilando como si fueran manos amigas,
me dijeron: gordo, gordo,
quedáte aquí... quedáte aquí..."
(Aníbal Troilo, "Nocturno a mi barrio")

viernes, 30 de octubre de 2009

De sonrisas y utopías

Habíamos quedado en la plaza de Ópera para tomarnos un café, ese eufemismo que significaba que estaríamos toda la tarde hablando de millones de cosas. El otoño de Madrid nos estaba regalando temperaturas veraniegas, así que decidimos sentarnos en una terraza de las muchas que pueblan la plaza de Oriente.
- Mejor en la callecita ésa, que hay menos gente.
- Sí, perfecto, con tal de que nos dé el sol...
Así que nos encaminamos a una de las calles, la de Felipe V, que salen de la plaza. Y nos sentamos mirando ambas al imponente Palacio Real. El camarero tardó dos segundos en acercarse para tomarnos nota: café solo con hielo para una y agua mineral con gas para la otra. Poco después ya estábamos nosotras entregadas a la charla con nuestros pedidos sobre la mesa...




Pasado un buen tiempo, vi acercarse al camarero. No era la primera vez que en esa zona te piden que les abones la cuenta porque hay cambio de turno y deben dejar la caja hecha para el siguiente, así que no me sorprendió. Lo extraño fue que, en lugar de escuchar esas palabras, oí las siguientes:
- Perdone, pero ¿usted no tiene un fotolog?
Mis ojos se abrieron de par en par...
- Sí, sí.
- Que es un espacio naranja, ¿verdad?
- Sí, claro, "El Rincón de Amelie".
- Eso, eso. Es que antes lo leía todos los días. Ahora ya hace meses que no, pero antes leía todo: sus viajes a Montevideo, el paisito, que estuvo también en Cuba...
- ¿Y por qué ya no lo ves más?
- Han cambiado mis circunstancias personales y ya dejé de entrar.
- Pero ¿lo conocías por algún amigo mío? ¿Tenemos algún amigo en común?
- Bueno, es una historia muy larga. Yo llegué a través de la página de alguien que venía de la página de alguien que venía de la página de alguien...
- Uf, pero qué emoción...
- Sí, sí, así leía "El País" todos los días, veía también su fotolog.
- Estoy acostumbrada a que entren mis amigos y sólo me deja comentarios la gente más cercana, pero una nunca es consciente de que puede entrar gente anónima y seguir las historias que aparecen ahí. Gracias por contarme todo esto.
- Llevaba un rato mirando, la he reconocido por la sonrisa. Después de tanto leer el fotolog, yo pensaba: ¿y si la encuentro algún día por ahí?
- Pues mira, al final nos hemos encontrado. Me ha encantado conocerte y, nada, si algún día te animas, vuelve al rincón naranja, porque sigue igual de cálido y acogedor...
Mi amiga y yo abandonamos esa zona y nos fuimos hacia el Barrio de las Letras, sorprendidas por la magia de la vida y de los encuentros.
Apenas 24 horas antes yo había estado hablando por teléfono con El Gato, una conversación pendiente desde que viajó a Montevideo y más después de los resultados del domingo. Él me había explicado alguna experiencia semejante a ésta, que a él le había saludado gente que lo había reconocido gracias a su blog. Y me hizo mucha gracia pensar que la anécdota del camarero y la terraza había sucedido el mismo día (28 de octubre) en que Iván y yo le dejamos nuestro primer comentario en su espacio. Y también me hizo recordar aquella dedicatoria que Gabriel me dejó en un libro sobre mi sonrisa y la Utopía. Mientras sigamos existiendo un@s cuant@s así por el mundo, todo es posible...
(La conversación con el camarero está reproducida más o menos fielmente; me he permitido la licencia de unirla -en realidad fue en dos tramos- y de omitir todos sus datos personales)

lunes, 26 de octubre de 2009

De tristezas y esperanzas

Anoche me acosté con las declaraciones del Pepe confirmando una segunda vuelta de las elecciones uruguayas en noviembre. Me duele pensar, como apuntan todos los pronósticos, que los dos candidatos de derecha se unan y acaben con el sueño del Frente Amplio. Pero aún confío en la victoria. Quizá, de alguna forma extraña, el destino quiere recompensar mi ausencia porque la noche del 29 sí podré festejar en Montevideo.

Lo que me provoca mayor tristeza es el mantenimiento de la Ley de Caducidad, el auténtico caballo de batalla de estas elecciones, el auténtico centro del debate. Pienso en toda la gente conocida (y no) que sufrió detenciones, torturas, persecución con la dictadura militar... y no puedo evitar entristecerme.

Regreso al naranja, pero no me hubiera importado mantener el rosa más tiempo si eso hubiera servido para algo...

jueves, 22 de octubre de 2009

SÍ o SÍ

Porque no puedo hacer otra cosa, cambio lo más sagrado de este blog, el color naranja por el rosa... Hasta el lunes.