miércoles, 24 de diciembre de 2008

Un brindis por tod@s vosotr@s: ¡¡¡Salud!!!

"Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana
Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo

Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana
Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó... como la juventud.

En resumidas cuentas
sólo nos va quedando el mañana
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos".

(Nicanor Parra, "Último brindis")

viernes, 12 de diciembre de 2008

En las nubes

"No se habla demasiado acerca de las nubes visibles desde aquí arriba. A nadie le parece digno de mención el hecho de que, en algún lugar sobre un océano, atravesemos volando una inmensa isla de algodón blanco que habría servido a la perfección de asuento para un ángel o aun para el mismo Dios en un cuadro de Piero della Francesca. Nadie se levanta en la cabina para anunciar con el debido énfasis que, del otro lado de la ventanilla, estamos volando sobre una nube, una circunstancia que habría paralizado a Leonardo y a Poussin, a Claude y a Constable".
(Alain de Botton, "El arte de viajar")

Recibí el maravilloso presente de este libro hace ya unos cuaaaantos años de manos de alguien que me conoce tanto como para regalarlo cuando yo ni siquiera tenía esta locura viajera que ahora me invade y me bastó el hecho de recomendarlo ayer a otro amigo (ver este delicioso artículo de La Sonrisa de Verdi) para retomar su lectura. Ayer tropecé con este párrafo sobre lo que supone viajar en avión y creo que lo utilizaré cuando alguna persona me confiese su miedo a volar. Le contaré que esas formas compactas que vemos desde el suelo nada tienen que ver con esos etéreos halos que hallamos cuando estamos entre ellas y no sólo eso: le diré que, por muy nublado que esté nuestro día terrestre, el sol siempre aparece por encima de las nubes.

Motivada por esta relectura, aquí os traigo algunas nubes (las dos primeras desde tierra, la otra en pleno vuelo...)


Vista desde el Cabo Vidio (Asturias, norte de España)

Esta especie de oso se apareció ante mis ojos en Varadero (Cuba)

Esta 'mousse' de nata o espuma de afeitar
(como dice De Botton en su libro)
fue fotografiada desde la ventanilla de un avión de LAN Chile,
mientras sobrevolábamos los Andes
(en dirección de Buenos Aires a Santiago)

viernes, 5 de diciembre de 2008

El esfuerzo vs las ganas

En una gran ciudad como Madrid (no digo que sea la única, es el ejemplo que tengo más cercano y me consta que igual sucede en muchas otras del mundo), suele ser complicado encontrar un tiempo para las relaciones personales, para lo que se da en llamar "cuidar a las amistades". Salvo que forme parte de una rutina (trabajo, cursos varios, encuentros, etc...), puede darse el caso de que a determinad@s amig@s no los veamos durante meses. Incluso a l@s más querid@s.

El otro día comía con dos amigas y manteníamos esta misma conversación. Ellas, por si lo dicho anteriormente fuese poco, viven en las afueras de Madrid, en dos pueblos diferentes, uno al norte, el otro al oeste, lo que complica más si cabe las comunicaciones (ya se sabe, el horario de los transportes, el tiempo que se tarda, etc...)

A mí me dio por pensar que cada vez que ponemos excusas de ese tipo (yo también lo he hecho, que conste que tiro la primera piedra contra mí misma), estamos anteponiendo el esfuerzo a las ganas, es decir, los pasos que debemos dar a la necesidad que tenemos de ver a esa persona. Quizá habría que cuestionarse eso (insisto: me lo digo también a mí misma) cada vez que le decimos a una persona a la que queremos frases como "no puedo quedar", "tengo mucho lío", "tengo obligaciones" o "estoy muy cansad@". ¿Quién nos impide hacer realmente lo que queremos hacer? ¿O es que no queremos hacerlo realmente?

Reflexiones de viernes...

Yo, por las dudas, he pensado en una amiga a la que hacía un par de meses que no veía y he quedado esta tarde con ella. ¿Qué tal si nos tomamos cada día un pequeño gran esfuerzo como éste? Siempre andamos diciendo "si fuera el último día en el mundo, haría tal cosa". Pero ¿y cómo sabemos cuál es ese último día?

¡¡¡A querer, a quererse!!!

jueves, 4 de diciembre de 2008

Los adioses


"Se fue la murga callan los tambores.
Se fue y el barrio quedó más triste.
Se fue llevando junto a sus rumores
la voz de lata del Carnaval"
(Homero Manzi, "Se va la murga")

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Hoy Marito dice...

"si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos"
("Te quiero", Mario Benedetti)

domingo, 30 de noviembre de 2008

El tiempo está después...

De mi primer viaje a Uruguay (octubre de 2004) guardo millones de tesoros, tanto físicos como intangibles. Hoy sólo hablaré de uno de ellos, el disco "Viveza", de Fernando Cabrera. Entre la música que mi amiga Selva eligió grabarme, estaba la de ese hombre que yo no había escuchado más que por la voz de Ana, otra amiga de la familia que vive enamorada de él. A diferencia del "Contraseña", de Jaime Roos, del que me enganché rápidamente, reconozco que con Cabrera no pude... Ni siquiera le di tiempo a que me convenciera con sus letras; aquella voz tan peculiar no me atrapaba. Creo que, en realidad, no era el tiempo de escucharlo...

Ahora sé que mi relación con Cabrera está íntimamente ligada a mi amor por Montevideo y a mis vivencias en sus rincones. Aunque tanto en 2004 como en 2005 estuve en algunos de sus momentos históricos por sus calles, no fue hasta diciembre de 2006 cuando CONOCÍ a la dama de gris (le hago propaganda, Gato). Con una excelente guía como mi amiga Daniela y con algún brindis noctámbulo con otras manos masculinas y zurdas en la Ciudad Vieja, la capital del paisito pasó a serlo también de mi alma. Y confieso que, cuando Dani me dijo que amaba a Cabrera, pensé que algo raro había en mí, pues ya era mucha gente linda a la que conocía y a la que le gustaba este cantante. Quizá debía darle otra oportunidad...

En 2007 recibí la visita en la 'orange house' de mi amigo Julián, un entrerriano que vive en Buenos Aires y músico loco que adora Uruguay. Cuando llegó a casa se puso a buscar en mi discoteca y halló "Viveza". Me contó que adoraba a Cabrera y no entendía cómo a mí no me provocaba lo mismo. A esa altura del partido, yo tampoco y, de repente, un día de aquella estadía suya en mi casa me di cuenta de que aquella canción que sonaba (creo que era "Lisa se casó") me gustaba y desde ese día no pude dejar de escucharlo...

Hoy, 30 de noviembre, hace un año que vi por primera vez a Fernando Cabrera en vivo. Ése fue el detalle definitivo que me hizo amarlo. Fue en la Sala Zitarrosa de Montevideo. Desde el principio de aquel recital tan intimista, al que Daniela (sabiamente, como siempre) no quiso acudir pues prefirió que yo lo disfrutase en otra compañía, sentí ese placer doloroso o ese dolor placentero (no sabría bien) que provocan sus letras, esa forma de tocar directamente cada una de nuestras fibras sensibles, ese 'enroscamiento' del alma que me hizo salir del concierto cual caracola, metida para dentro. Por si eso fuera poco, aquella mano que me acompañaba, la del compañero de brindis con tannat, se extendió hacia mí cuando, en los bises, sonó "El tiempo está después"...

"Si vives en un sueño del pasado, no disfrutas de lo que sucede en el momento presente, porque siempre deseas que sea distinto. No hay tiempo para que te pierdas a nada ni a nadie porque estás vivo. No disfrutar de lo que sucede ahora mismo es vivir en el pasado, es vivir sólo a medias", dice Miguel Ruiz en "Los Cuatro Acuerdos. Un libro de sabiduría tolteca". Hoy, 30 de noviembre de 2008, esa mano no es más que protagonista de una fotografía y yo disfruto, en Madrid, de los discos de Cabrera...

viernes, 28 de noviembre de 2008

El amor en el tiempo

En estos últimos días tuve la oportunidad de leer un interesantísimo libro, "Lazos de amor", de Brian Weiss, autor de otros grandes éxitos como "Muchas vidas, muchos maestros" y "A través del tiempo". A través de sus terapias de regresión (que le han hecho mundialmente famoso), Weiss descubre que dos de sus pacientes son almas gemelas que han coincidido en diferentes vidas y que en ésta aún no se han encontrado. Naturalmente, el doctor está atado por su secreto profesional y no puede hablar a Elizabeth de Pedro ni a él de ella, por lo que su intervención en el caso debe limitarse a lo 'casual'. No os desvelo más porque si os interesa la temática, éste es un magnífico libro, muy fácil de leer porque está muy bien escrito.


Más allá de lo puramente literal y de esas definiciones que el autor hace de la materia que mueve el mundo, o sea el AMOR ("amar no es una elección, es una necesidad"), a mí lo que me ha provocado esta lectura ha sido la curiosidad por saber qué caminos recorrí antes de éste o cuáles visitaré después, con cuántas personas de mi entorno actual ya estuve antes, cuántas fueron mis amores o con cuántas luché. Es decir, no me considero una persona religiosa (mucho menos de esa religión que me inculcaron desde chiquitita por una Iglesia en la que, desde luego, no creo) y no sé si todo lo que dice el libro es cierto, pero sí pienso que existen energías o energías que conectan a las personas y que nuestra mente es una increíble máquina que conocemos en una mínima parte.


Ejemplos cercanos me han hecho ver que ciertas personas están/estamos más predispuestas a ciertos fenómenos, como la telepatía o el espiritismo. Llegar a un lugar y saber que hemos estado ahí antes a pesar de que fuese la primera vez; presentir algún mal acontecimiento; soñar con la casa en la que vivirás años después; pensar en una persona y que de repente se haga presente en tu vida; tener un 'deja vu' y que en realidad sea un recuerdo de algo ya vivido... No es la frivolidad de la 'ouija' en películas de terror para adolescentes, sino cosas bastante más serias. Tengo la certeza, por ejemplo, de que en algún otro momento yo pertenecí a otros lugares del mundo...