martes, 23 de marzo de 2010

Llamando a los ángeles

Mi hermana me regaló hace unos cuantos meses un llamador de ángeles, uno de esos colgantes que, a modo de talismán, protegen, cuidan, acompañan. Por diferentes razones no lo había estrenado para salir a la calle (en realidad, sólo me lo puse en nochevieja en la cena que hicimos en casa). No sé por qué motivo, esta mañana fui al joyero y decidí acompañar mi atuendo con el llamador. Me dije: "es hoy".

Desde primera hora de la mañana sabía que era un día raro. No sé por qué. Mi hermana y yo decimos que somos brujas y supongo que algo de eso ahí. No brujas malas, sólo percibimos ciertas cosas (quizá ella más que yo), pero nos pasa. Siempre nos pasa.

Esta mañana estaba planchando en la cocina con la ventana abierta, mirando los tejados de Carabanchel (mi barrio), mientras escuchaba una preciosa entrevista sobre fútbol que le han hecho a Eduardo Galeano en una emisora española. De repente empezaron a rodarme lágrimas por la cara. No había un motivo especial. No es porque sea uruguayo o porque sea uno de mis escritores favoritos o porque hace unos cuantos meses tuviera la suerte de conocerlo. Era una sensación extraña. Como cuando estás en un concierto y, sin una razón lógica, empiezas a llorar por una canción. Así me ocurrió. Y no entendía nada. Pensé que la astenia primaveral estaba empezando a hacerse presente...

Cuando llegué a trabajar, recibí una llamada desde Montevideo. Era una querida amiga para darme una triste noticia acerca de otra querida amiga: un ángel con forma de abuela había cambiado tierra por cielo...

lunes, 22 de marzo de 2010

¡¡¡Felices 50, Gato!!!

Hoy cumple medio siglo un querido amigo y le dedico este homenaje:

sábado, 6 de marzo de 2010

Road movie

Hace justo un mes que no escribía algo en este espacio. Otro sábado. Parece que todo sigue igual, pero en realidad han pasado muchas cosas, positivas la mayoría (¿debería decir todas?), entre ellas añadí otra vela a la tarta de mi vida y lo celebré como corresponde, con mucha gente muy querida y alguna que otra sorpresa. Hoy no estoy muy creativa, pero no quería dejar de pasar por aquí y dejar un regalito para quienes leéis esto, un vídeo de Kevin Johansen, al cual escucho en estos momentos. Recordad que la vida al final no es más que eso: una "road movie".

sábado, 6 de febrero de 2010

No todo está perdido

"Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón..."
(Fito Páez, "Yo vengo a ofrecer mi corazón")

Según lo que aparece en los medios de comunicación, el mundo no tiene salvación. Más allá de los inevitables, impredecibles e incontrolables fenómenos naturales (como terremotos, sismos, tsunamis, inundaciones, erupciones...), parecería que el ser humano está empeñado en hacer daño a sus congéneres y demás especies: atentados, crímenes, abusos, secuestros, guerras, cacerías...

Pero yo soy de esas personas que creen que no todo está perdido si existen (existimos) un@s cuant@s capaces de sonreír, de tener una palabra amable, de abrazar, de besar, de amar, de confiar, de ofrecer oportunidades.

Esta mañana me encontraba en una tienda, esperando para hacer una pregunta. Era una tienda infantil, dedicada a juguetes formativos. No sé por qué, pero una espera que, al entrar en un lugar así, la gente debe estar de buen humor o, al menos, tener una cierta conciencia de lo que debe ser la educación de l@s niñ@s.

No encontraba el artículo que buscaba, así que aguardé a que la dependienta terminara de atender a una señora para preguntarle si lo tenía o si debía ir a otro establecimiento de la misma cadena. La clienta ya me había parecido bastante rara desde el principio por las cosas que le decía a la joven, pero cuando llegó el momento de pagar lo que había comprado destapó el tarro de sus desagradables esencias. La chica le preguntó si tenía su carné de fidelidad de la tienda, a lo que ella respondió que quizá sí, pero se lo había dejado en casa. Entonces, ella le explicó que para hacerle el 5 por ciento de descuento correspondiente necesitaba sus datos para encontrarlos en la terminal electrónica. La señora decidió no dárselos y, cuando vio que la dependienta le cobraba el precio completo, sin el descuento, le espetó
- Entonces ¿no me haces el 5 por ciento? Ya lo tendré en cuenta, ya...

En ese momento me contuve las ganas de decir nada, pero una piensa que, por respeto, es mejor no meterse con personas así (ya he tenido algunas experiencias desagradables en el super) y que, una vez se hubiera marchado de la tienda, expresarle el apoyo a la comercial. Pero, como un ángel divino, el señor que aguardaba, también pacientemente, a que la señora terminara su numerito en el mostrador pronunció las siguientes palabras:
- Mire, es que yo sólo quería preguntarle una cosa.
- No, si yo también estoy esperando para una consulta.
- Ah, si es así, espero, claro.

La dependienta, que no había dejado su tarea de envolver en papel de regalo lo que la señora había comprado, me miró y me preguntó qué necesitaba saber. Tardó dos segundos en mostrarme el catálogo para que le señalara el producto que buscaba. Ese mismo tiempo tardó la señora en abrir su bocaza para decir:
- Mira, que tengo médico a las 12 (frase que, por cierto, ya había pronunciado tres veces en el tiempo que la chica le sacaba la cuenta y demás).

Y el ángel-señor, de repente, extendió sus alas hechas voz para decirle a la señora que ya estaba bien de ser tan impertinente y de faltarle el respeto a la chica, que ya todos habíamos escuchado su historia del médico y que si tanta prisa tenía, haber ido antes a comprar, a lo cual la otra respondió que quién era él para meterse en su vida, que tenía que ver sus circunstancias, que él le resultaba indiferente y que no tenía por qué aguantar sus frustraciones.

Después de unos minutos en medio de esa tensión, la señora se fue con su compra hecha y la cabeza bien alta, mientras nosotr@s -el ángel-señor y yo- conversábamos con la chica de la tienda y le decíamos que vaya paciencia tenía y que era ella quien le estaba faltando el respeto y bla bla bla...

Al salir del establecimiento (con mi pregunta hecha pero sin compra) me quedó el regusto dulcísimo de saber que, a pesar de que este mundo parece una porquería muchas veces, seguimos quedando gente dispuesta a apoyar al de al lado, que en ese "combate" éramos tres (contando con la bondad de la vendedora) contra una y que si en la tierra existe una proporción similar en todas las circunstancias, no todo está perdido.

jueves, 21 de enero de 2010

domingo, 10 de enero de 2010

A ciegas (cuento)

- ¿Sabes que ya ha salido “My blueberry nights” en DVD? Me lo contó el otro día Manuel, mi hijo mayor, que había ido a comprar unos discos a la FNAC y se enteró de que hay un pack especial de películas de Wong-Kar Wei.
- No lo sabía, pero habrá que fijarse en esa oferta. Es un director que me gusta mucho, especialmente aquellas dos que hizo con Maggie Cheung y Tony Leung, “In the mood for love” y “2046”, ¿las recuerdas? No sé la cantidad de veces que las hemos puesto en casa…
- Sí, es que son de una belleza aplastante… Yo ahora estoy en pleno redescubrimiento del cine iraní; me dejaron el otro día “A través de los olivos” y “El sabor de las cerezas”, de Kiarostami.
- ¡Qué grande! A mí me ha dado por las películas españolas, sobre todo las antiguas. El otro día pasé con Rosario, mi mujer, por el kiosco de la glorieta de Bilbao, ése que está junto al Café Comercial, y descubrí que tienen la colección completa que salió con “El País” el año pasado, así que compré “Plácido”, de Berlanga; “Atraco a las tres”, de Forqué; y dos de Buñuel, “Los olvidados” y “Viridiana”.
- Ah, pues tengo que pasarte, si te interesa, la joyita que encontré en casa la semana pasada, ordenando los vídeos. ¿Todavía tienes reproductor de VHS?
- Sí, sí, ¿cuál es?
- “Once pares de botas”, la de Rovira Beleta.
- ¿En serio la tienes?
- Sí, aluciné cuando la encontré… Con ese elenco de futbolistas ¡¡¡por dios!!! lo más granado de los años 50… Bueno, pues eso, que cuando quieras te la dejo.
- Genial… Lo que ahora está triunfando en algunos foros cinéfilos, según me ha dicho mi chico, el Rober, es la compra en e-bay, porque hay un montón de lotes de filmes ya descatalogados. Yo estoy pensando en alguna cosilla así, porque me contó que encontró un cofre con siete dvds de los Hermanos Marx y otro más conjunto de Abott & Costello y Laurel & Hardy, puro humor y todo a precio de ganga. Lo que me tira un poco para atrás es lo del envío, porque no sé si tardan mucho o no en servirlo…
- No puedo asegurarte nada. Yo sólo compré “Signori e signore, buonanotte”, porque salían Vittorio Gassman y Marcello Mastroianni, y tardó casi dos meses, pero me explicaron que era porque en el momento que la pedí no estaba disponible. De todas formas, esto fue a través de la página de una tienda italiana; no sé, esto, al ser venta particular…
- Bueno, no sé, me lo pensaré… Oye, ¿al final se mantiene la reunión en casa de María?
- ¿Para el coloquio sobre “Amanecer”? En principio, sí, era para este sábado. De todas formas, quedé en confirmarlo una tarde de éstas porque la idea era que cada uno llevase alguna curiosidad sobre Murnau. Con lo que sea, te aviso, ¿de acuerdo?
- Gracias. Si no hay foro, podemos organizar una quedada paralela, ¿te parece?
- Bien, quizá para alguna de Bergman o Malle…

Desde la esquina de “La Mallorquina”, donde esperaba a una amiga para tomar un café, observaba a una prudente distancia a aquel hombre y a aquella mujer de mediana edad, de aspecto sencillo, nada intelectual, en pleno coloquio cinéfilo. Siempre he admirado a la gente que domina tanto un determinado tema como para pasarse horas debatiendo sobre el mismo, sin cansarse y aportando datos nuevos a cada momento. Yo apenas podía reconocer un par de nombres de cuantos habían pronunciado. No me importó mirarlos descaradamente mientras comentaban todos aquellos títulos, directores e intérpretes. Ellos no podían advertir mi presencia, a pesar de la cercanía…

- Bueno, suerte con la venta de hoy porque, no sé tú, pero yo, con esto de la crisis, creo que la gente no compra tantos cupones (*)…
- Sí, es cierto, pero a ver si ahora, que viene el Extra de San Juan (*), con eso de repartir tantos millones hay más movimiento de clientes. Aunque sólo sea porque todo el mundo aspira a salir de pobres así…
- Sí, tienes razón … Bueno, me vuelvo para el metro… Hablamos…
- Por cierto, avísame si te enteras de que sale en DVD “A ciegas”, la de Meirelles.
- Jajaja, qué buen chiste... De todas formas, las críticas no fueron muy buenas, pero a mí me gustaron tanto “Ciudad de Dios” y “El jardinero fiel” que confío en la mirada tan particular de este realizador…

(*) Cupones que vende la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE).

Aldebarán
10/06/2009